romanoesamor
17 de mayo de 2013
THE DIODERS PEOPLE
Tenemos fijada la idea de que siempre habrá un día nuevo,damos por hecho que en todo tendremos una segunda oportunidad.Esperamos, no actuamos o lo hacemos con miedo,nos paramos, acostumbramos a dejar la vida pasar.Prometemos sin saber si podremos cumplir con nuestra palabra.Juramos y nuestras propias mentiras nos acaban comiendo;soñamos e ilusos pensamos que ya cumpliremos nuestros sueños,deseamos y otra vez nos asusta reaccionar.Guardamos toda nuestra fuerza dentro,nos limitamos a escuchar,frenamos los impulsos que nos manda el cerebro.Meditamos cada palabra que se escapa de nuestros labiosy nos atamos, nos atamos a todo aquello que nos impide volar.Nos engañan nuestros sentidos mientras se nos escapa el tiempoy no se nos ocurre pensar que tal vez mañana no volvamos a despertar.
2 de abril de 2013
Desde pequeños nos enseñan eso de "nunca juzgues a un libro por su portada" y pese a ello nos deleitamos señalando a la gente por la calle y seleccionando delicadamente a quien queremo a nuestro lado y a quien no , siempre dependiendo de nuestros intereses ó ideas ya fijadas acerca del contrario.
Nos encanta la sensación de realizar una buena acción, y no por el hecho en si, si no por aparentar que somos como angelitos caídos del cielo que vamos haciendo el bien ayá por donde vamos, que cruzamos abuelas en los pasos de cebra y cedemos el asiento a las embarazadas en el autobus... JA, me río yo de esos angelitos que más que caídos parecen haberse estrellado de bruces contra el asfalto, y que vuelan vagando por ahí sin saber como llamar la atención.
Adoramos criticar y mirar de arriba a abajo a aquellos que pasan a nuestro lado, y aunque apreciemos la forma de pensar de alguien o una decisión tomada en un momento dado, si la otra persona no es de nuestro parecer, o amiga, o amiga de nuestros amigos(como nos gusta generalizar a veces), le llevaremos la contraria nos cueste lo que nos cueste, y tendremos que quedar por encima, ya que se empieza una discusión se acaba triunfante.
Nos horrorizamos con lo diferente pese a que vamos de modernos y liberales, y no seremos tan liberales cuando no respetamos la opinión contraria ya sea por conservador o por estrafalario nunca estaremos de acuerdo.
Nos inflamos anunciando nuestros éxitos y agachamos la cabeza cuando fallamos, nos reímos del que sufre por ser débil sin saber que así solo estamos maquillando nuestro propio miedo, o sabíendolo, realmente nos da igual. Nos acusamos y apuñalamos por la espalda en todo momento, y no pensamos o mejor, pensamos muy poco, pues para ser la especie dominante aún nos seguimos comportando como simples animales.
Nos encanta la sensación de realizar una buena acción, y no por el hecho en si, si no por aparentar que somos como angelitos caídos del cielo que vamos haciendo el bien ayá por donde vamos, que cruzamos abuelas en los pasos de cebra y cedemos el asiento a las embarazadas en el autobus... JA, me río yo de esos angelitos que más que caídos parecen haberse estrellado de bruces contra el asfalto, y que vuelan vagando por ahí sin saber como llamar la atención.
Adoramos criticar y mirar de arriba a abajo a aquellos que pasan a nuestro lado, y aunque apreciemos la forma de pensar de alguien o una decisión tomada en un momento dado, si la otra persona no es de nuestro parecer, o amiga, o amiga de nuestros amigos(como nos gusta generalizar a veces), le llevaremos la contraria nos cueste lo que nos cueste, y tendremos que quedar por encima, ya que se empieza una discusión se acaba triunfante.
Nos horrorizamos con lo diferente pese a que vamos de modernos y liberales, y no seremos tan liberales cuando no respetamos la opinión contraria ya sea por conservador o por estrafalario nunca estaremos de acuerdo.
Nos inflamos anunciando nuestros éxitos y agachamos la cabeza cuando fallamos, nos reímos del que sufre por ser débil sin saber que así solo estamos maquillando nuestro propio miedo, o sabíendolo, realmente nos da igual. Nos acusamos y apuñalamos por la espalda en todo momento, y no pensamos o mejor, pensamos muy poco, pues para ser la especie dominante aún nos seguimos comportando como simples animales.
19 de marzo de 2013
Me gusta el olor de la lluvia y los primeros rayos de Sol de la mañana. Me gusta cuando los pajaros alzan el vuelo y que me despierten piando una dulce melodía. Me encanta la dulzura del chocolate bailando por mi boca y la acidez del pica pica saltando sobre mi lengua. Me gusta el blanco del jazmin, el morado de las violetas y los claveles rojos como los de mi tierra. Me gusta el tacto de la arena de la playa y dejarme rodar en las cuestas de césped. Me gusta pintar con mil colores, pese a no tener ni arte ni magia en estas torpes manos, y me encanta escribir y releer mil veces aquello que ha salido directamente de mis dedos. Me gusta comprar ropa nueva y estrenar cualquier cosa, por muy mínimo detalle que sea. Me gustan los chicos altos, morenos y que tengan la sonrisa bonita, y ya si encima tienen la voz profunda o huelen bien me entrego completamente a ellos.
Me encanta el sonido del piano clavándose en cada nota que el músico toca, me gusta aprender idiomas y cantar alto y fuerte, pues el canto es la cosa más pura que puede salir de mis labios.
Me gusta comer y dormir como un perezoso, amo el football y soy muy fan de la NBA, pese a que el único deporte en el que me defiendo con un balón es el volleyball y sí, digo tacos y me gusta jugar a la play.
Pero a la vez amo la moda, la belleza, el lujo y todo el mundo de la fama, y sueño con viajar a la Micronesia, a Grecia, a Italia, a Australia y a mil lugares más, recorrerme el mundo con una cámara en la mano y un iphone en el bolsillo.
Amo reírme, abrazar, besar y bailar cual idiota sin escrúpulos por donde sea, y vivir, amo vivir sobre todas las cosas por eso trato de sacarle lo positivo a todo lo que se me planta delante.
Me encanta el sonido del piano clavándose en cada nota que el músico toca, me gusta aprender idiomas y cantar alto y fuerte, pues el canto es la cosa más pura que puede salir de mis labios.
Me gusta comer y dormir como un perezoso, amo el football y soy muy fan de la NBA, pese a que el único deporte en el que me defiendo con un balón es el volleyball y sí, digo tacos y me gusta jugar a la play.
Pero a la vez amo la moda, la belleza, el lujo y todo el mundo de la fama, y sueño con viajar a la Micronesia, a Grecia, a Italia, a Australia y a mil lugares más, recorrerme el mundo con una cámara en la mano y un iphone en el bolsillo.
Amo reírme, abrazar, besar y bailar cual idiota sin escrúpulos por donde sea, y vivir, amo vivir sobre todas las cosas por eso trato de sacarle lo positivo a todo lo que se me planta delante.
10 de marzo de 2013
Dicen que si un árbol cayese en medio de un bosque vacío y abandonado no emitiría sonido alguno, pues realmente no habría nadie para escucharlo y demostrar que realmente ese ruido se ha emitido. Según el principio de incertidumbre en ese momento el árbol ha podido tanto sonar como no y por tanto somos nosotros los que elegimos si lo escuchamos o no.
Retomándonos a dicho principio también podríamos decir, en un caso hipotético, que nuestros sentimientos se basan en esa incertidumbre. Al no ser nada físico, nada palpable o que se pueda definir sin comparaciones medianamente poéticas, somos nosotros los encargados de descifrar ese sentimiento y nombrarlo de una manera u otra.
Por ejemplo: sentimos cosquillas en el estómago al estar con una persona- Nuestra mentalidad nos ha enseñado que es señal de amor ¿cierto? Pues no, estamos muy equivocados, es alegría, llana y simple, y nos empeñamos en pensar que todo en la vida son mariposas y corazones de caramelo, pero no es así. La vida son experiencias que no se repiten dos veces, canciones que nos hunden la moral o nos llevan a lo más alto, sabores que nos bañan la lengua de experiencias increibles, personas y experiencias que nos queman en la piel, tanto para bien como para mal,.
Según el principio de incertidumbre solo nosotrros sabemos lo que estamos viviendo, cómo lo vivimos y porqué sucede de esta manera, así que cuando nos quejamos porque la vida esinjusta, porque no pasa lo que queremos o porque todo nos resulta una gran mierda, en realidad nos quejamos de las elecciones que nosotros mismos tomamos, de la cobardía que nos impide actuar cuando deberíamos y de las oportunidades que perdemos por el miedo que nos inventamos a fallar.
Retomándonos a dicho principio también podríamos decir, en un caso hipotético, que nuestros sentimientos se basan en esa incertidumbre. Al no ser nada físico, nada palpable o que se pueda definir sin comparaciones medianamente poéticas, somos nosotros los encargados de descifrar ese sentimiento y nombrarlo de una manera u otra.
Por ejemplo: sentimos cosquillas en el estómago al estar con una persona- Nuestra mentalidad nos ha enseñado que es señal de amor ¿cierto? Pues no, estamos muy equivocados, es alegría, llana y simple, y nos empeñamos en pensar que todo en la vida son mariposas y corazones de caramelo, pero no es así. La vida son experiencias que no se repiten dos veces, canciones que nos hunden la moral o nos llevan a lo más alto, sabores que nos bañan la lengua de experiencias increibles, personas y experiencias que nos queman en la piel, tanto para bien como para mal,.
Según el principio de incertidumbre solo nosotrros sabemos lo que estamos viviendo, cómo lo vivimos y porqué sucede de esta manera, así que cuando nos quejamos porque la vida esinjusta, porque no pasa lo que queremos o porque todo nos resulta una gran mierda, en realidad nos quejamos de las elecciones que nosotros mismos tomamos, de la cobardía que nos impide actuar cuando deberíamos y de las oportunidades que perdemos por el miedo que nos inventamos a fallar.
9 de marzo de 2013
SOMOS LO QUE QUEREMOS, NO LO QUE LOS DEMÁS QUIEREN QUE SEAMOS.
2 de marzo de 2013
Y al final siempre es igual: agachas la cabeza por no mirar al cielo, retienes las lágrimas en el filo de tus pestañas y das un paso adelante por miedo a que te pisen los talones. Te tragas todo lo que habías conseguido y vuelves otra vez a arrodillarte esperando que alguien escuche todas tus súplicas. Los huesos te arden y queman una a una las fibras de tus músculos, te pesan los pies y hasta el último pelo de tu cabeza parece presionarte poco a poco el cerebro, pero aún así no importa, a nadie le importa que a ti te asfixie vivir y cada vez se te marquen más los huesos de la cara.
Como siempre te toca a ti reprimir los gritos, ahogarlos en la almohada y respirar hondo para recuperar la cordura, te toca a ti morderte la lengua hasta conseguir adormecerla, apretar los dientes hasta que la mandíbula diga "basta" . Eres tú quien tiene que cerrar los puños para no dispararlos al aire, quien debe medir sus palabras y a la vez intentar no quedar hundida en el fondo de ellas.
Eres tú quien siente el hueco en lo más hondo del pecho, quien escucha el aire vagar por sus paredes provocando ese incómodo susurro seco. A quien le duele un infierno pensar y no puede frenar ese torbellino que aprieta en cada esquina de su cráneo, quien pese a que se esté muriendo, siempre seguirá luchando.
si somos grandes es porque nos lo hemos ganado.
vlps
si somos grandes es porque nos lo hemos ganado.
vlps
25 de febrero de 2013
La Real Academia Española define la palabra ORGULLO como la arrogancia, vanidad, ezceso de estimación propia, que a veces es disimulabre por nacer de causas nobles y virtuosas.
Para mi el orgullo son las palabras que me tengo que tragar cada vez que hablo contigo, es ese sabor amargo que se aferra a mi lengua y no me deja decirte todo lo que mi alma empuja hacia fuera; es ese incordio que me impide verte aunque me muera cada día un poco más por llegar a tu lado.
Es el fuego que me quema desde los pies hasta la punta de las pestañas y que llega hasta mis pupilas para tener que ahogarse en el más profundo silencio.
El orgullo es ese segundo nombre que a veces me aparece y se coloca delante de mí como una barrera electrificada que me impide el paso, que me obliga a retroceder sin poder llegar a intentarlo. El orgullo es lo que hace que aún estemos más lejos y que cada día suba para volver a caer desde lo más alto.
Para mi el orgullo son las palabras que me tengo que tragar cada vez que hablo contigo, es ese sabor amargo que se aferra a mi lengua y no me deja decirte todo lo que mi alma empuja hacia fuera; es ese incordio que me impide verte aunque me muera cada día un poco más por llegar a tu lado.
Es el fuego que me quema desde los pies hasta la punta de las pestañas y que llega hasta mis pupilas para tener que ahogarse en el más profundo silencio.
El orgullo es ese segundo nombre que a veces me aparece y se coloca delante de mí como una barrera electrificada que me impide el paso, que me obliga a retroceder sin poder llegar a intentarlo. El orgullo es lo que hace que aún estemos más lejos y que cada día suba para volver a caer desde lo más alto.
18 de febrero de 2013
Si tú me dices ven, lo dejo todo...
Que irónico, lucho cada día por la libertad de mis actos y luego me dejo arrastrar por cuatro palabras salidas de tu boca.
Si tú me dices ven, lo dejo todo...
Resulta gracioso pensar que podría renunciar a cualquier cosa con tal de que tú me cogieras de la mano y me acercaras a tu corazón para siempre.
Si tú me dices ven, lo dejo todo...
Realmente me planteo si lo abandonaría todo por dormir en tu pecho, por vivir bajo tus pestañas, por descansar entre tus besos...
Si tú me dices ven, lo dejo todo...
Y pese a todo, pese a mi aparente fuerza y mi supuesta independencia creo que sí, si tú quisieras yo me iría contigo al fin del mundo, pues al mirarte siento que realmente compartimos el mismo aire y al escucharte, que podría acostumbrarme a hacerlo cada día.
Si tú me dices ven, lo dejo todo...
Pero a la vez tras toda esa sumisión que presentaría hacia tu persona queda el problema de que tú no me dices ven, no me llamas, no me esperas. Tú nunca nos ves como un uno formado de la misma madera, como una pieza sólida y conjunta, como un equipo que funciona a la perfección. No somos nosotros a tus ojos, somos tú y yo, y los míos cada día se hacen una historia diferente para acabarlo todo en un final ¿feliz?
Si tú me dices ven, lo dejo todo... Lo que pasa es que no me lo dices.
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